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Se realizó la jornada “Experiencias feministas como aporte a las políticas públicas de hábitat. Las tareas de cuidados como territorios afectivos, materiales y simbólicos”

La Comisión de Hábitat y Géneros de HABITAR Argentina organizó el plenario “Experiencias feministas como aporte a las políticas de hábitat: las tareas de cuidado como territorios afectivos, materiales y simbólicos" en  la Cámara de Diputados de la Nación.

Ana Pastor (Madre Tierra) dio la bienvenida en nombre de HABITAR Argentina, colectivo conformado por organizaciones, instituciones académicas, movimientos sociales urbanos y campesinos y legisladores/as, y anticipó que en septiembre se llevará a cabo un debate sobre las propuestas de políticas públicas de hábitat de los candidatos y candidatas de las fuerzas políticas nacionales.

Para dar comienzo a la jornada, se compartió un emotivo video en el que Nadia Jazmín del Rosario Zuñiga Sánchez (activista trans, travesti, trava, actualmente Directora de Diversidad y Género de la Municipalidad de Trelew) leyó una de sus poesías.

Luego, Cristina San Juan (Red por un Habitar Justo - Trelew) y Mariana Lourdes Lucero (Soy Nosotras - Mendoza) presentaron la jornada en su rol de moderadoras. “La mirada del urbanismo feminista y del derecho al cuidado permite visibilizar estas cuestiones desde las mujeres y las disidencias”, expresó San Juan.

Para dar inicio al panel, tomó la palabra la Diputada Nacional Mónica Macha, coautora y firmante del proyecto de Interrupción Voluntaria del Embarazo. La legisladora se preguntó por el acceso a una ciudad feminista y los modos de las mujeres y disidencias de circular por la misma, recorridos que suelen tener que ver con los cuidados, “que esperamos sean compartidos, pero son transformaciones culturales”, explicó.

“Hoy cumplimos un año de una derrota en el Senado que nos duele todavía: no haber logrado la legalización del aborto”, indicó Macha y subrayó que, a pesar de ello, nunca se había podido llegar tan lejos en términos sociales, parlamentarios, comunicacionales y organizativos. “Y una vez que vamos abriendo todos estos temas, aparece el tema del cuidado”, señaló.

En relación a ello, afirmó que en Morón lograron ampliar la licencia por maternidad a siete meses y por paternidad a un mes. También detalló el carácter optativo ya que muchas mujeres querían volver a sus labores. De todas maneras, agregó que es imprescindible discutir esta temática.

En su rol de diputada, mencionó la existencia de diferentes proyectos vinculados a promover sistemas de cuidado y destacó su importancia por ser uno de los temas con mayor impacto en la vida cotidiana. En particular, se refirió a las cuidadoras domiciliarias, quienes durante los gobiernos de Néstor Kirchner  y Cristina Fernández fueron capacitadas para cuidar a personas con distintas patologías. Se trata del Programa Nacional de Cuidadores Domiciliarios. Con la asunción de Mauricio Macri como presidente de la Nación, entre las cuidadoras y los/as pacientes hay empresas intermediarias, de manera que estas mujeres cobran alrededor de 30 pesos la hora laboral. Por ello, remarcó  la existencia de “un proyecto que tiene que ver con regular esto, que sean parte de los equipos de salud, que puedan sindicalizarse. ¿Cómo pensamos cuidar a las cuidadoras?, puntualizó.

Luego, la  activista feminista, fundadora de la Red Mujer y Hábitat de América Latina y de la Articulación Feminista Marcosur, Consejera de Feminismos de HIC, coordinadora de Géneros en la Plataforma Global por el Derecho a la Ciudad y directora del Centro de Intercambio y Servicios para el Cono Sur Argentina (CISCSA - Córdoba), Ana Falú, consideró que las mujeres “somos cuidadoras de la humanidad y también necesitamos ser cuidadas”. Lejos de una visión binaria de género, la arquitecta expuso acerca de cómo se expresa el cuidado en los territorios. Para ello, exhibió un mapa sobre los lugares de cuidado infantil en Rosario, ciudad que aplica políticas públicas en esta materia. “No podemos hablar de emancipación, de empoderamiento, si no hablamos del cuidado infantil sobre todo en las edades reproductivas de las mujeres. Los sectores más pobres no tienen lugares de cuidado infantil. El cuidado infantil está concentrado en los lugares más ricos de la ciudad”, indicó y añadió que con esos datos pueden discutir con los/as decisores/as políticos. Así, dio cuenta de la “desigualdad obscena”, que posibilita la existencia de territorios de altísimo desarrollo urbano y otros repletos de carencias.

Falú enfatizó que es necesaria la sanción de una ley de cuidado integral que transversalice los territorios. En dicha normativa, es imprescindible partir de una mirada colectiva que incluya a las organizaciones barriales: “Tenemos que demandar al Estado y también a la comunidad, pero a la comunidad con recursos, con reconocimiento”, detalló.

A continuación, fue el turno de María Florencia Chapini (Ando Habitando - Mendoza), en representación de la Comisión de Hábitat y Géneros de HABITAR Argentina. En el marco del “Festival de Caminatas Jane Jacobs” y con el fin de visibilizar las dificultades para maternar en dicha ciudad, organizaron un recorrido con diferentes paradas, en el que entregaron a sus participantes carteles con demandas de niñxs, preocupaciones y problemáticas actuales (por ejemplo, el aumento del costo de los boletos y  de pañales). En dichos trayectos, se encontraron con obstáculos materiales y culturales, como la ausencia de espacios para amamantar, de baños, cambiadores y acceso al agua. Como conclusión, sostuvo que “es invisible que en la ciudad se cuida. El cuidado se resuelve individualmente y sos responsable de todo lo que pasa. Es una forma de violencia, por accion u omision sufrimos violencia a la hora de cuidar”, detalló Chapini y agregó que también es relevante disfrutar la ciudad. Por último, aseguró: “No sólo hay que pensar a quien cuida sino también a quien es cuidado. La ciudad no está preparada para les niñes”. Entonces, como colectivo desarrollaron la actividad “Arquimania” para que lxs chicxs piensen cómo quieren que sean sus lugares. En este momento, Lucero explicó que Gisele Bravo y Paola Campos (Madre Tierra) cuidaban a lxs niñxs que estaban presentes en el recinto, ya que no se pudo solicitar un espacio de guardería.

Más adelante expuso Edith Laiker, psicóloga y coordinadora del Centro Comunitario de Salud del Centro Ecuménico de Educación Popular (CEDEPO), ubicado en Florencio Varela, quien habló sobre los cuidados en la ruralidad. Explicó que hace 23 años su organización tenía la intención de alfabetizar en un territorio rural, pero al efectuar un diagnóstico entendieron que la necesidad de la comunidad era de salud ya que el hospital más próximo se hallaba a 11 kilómetros. En un primer momento realizaron reuniones para acondicionar el espacio donde iba a funcionar el centro de salud y luego para debatir qué tipo de salud quería la población. Se decidió trabajar la atención primaria de la salud, con énfasis en niñxs y mujeres. Así, se inició un proceso de formación de promotoras, que “son el motor de la experiencia. Son vecinas que viven en la comunidad, que son el nexo entre la comunidad y los técnicos y que son personas sensibles”, indicó Laiker.

Al partir de un concepto de salud amplio, realizaron diagnósticos comunitarios y, gracias a las perspectivas y vínculo con la naturaleza de la población, “tuvimos que desaprender y aprender para valorizar esto que está culturalmente arraigado”, comentó en relación al uso de plantas medicinales, por citar un ejemplo. A su vez, también motivaron espacios de promoción de la lectura, bibliotecas comunitarias, huertas familiares, actividades de manualidades, talleres con niñxs, preadolescentes, jóvenes, entre otras, para “nutrirse no sólo con alimentos”. Añadió que tuvieron escuela primaria y secundaria para adultxs: “Las mujeres no tenían derecho a la educación. Valoramos como política pública poder tener FINES”. Sin embargo, por no llegar al cupo de inscriptxs, hoy no pueden dar clases: “Es más fácil nuestra tarea en la comunidad cuando las políticas públicas acompañan. No es lo que está pasando en este momento”, subrayó Laiker. La acompañaron dos promotoras de salud de dicho centro: Elvira Alegre y Reina Aguirre, que participaron en la ronda de preguntas.

Por último, la socióloga feminista Rosario Aguirre relató la experiencia de la Red Pro Cuidados de Uruguay, que pone el foco en niñez, personas mayores y discapacitadxs en situación de dependencia. Tras muchos años de trabajo, en 2008 lograron que esta temática formara parte del programa de gobierno del Frente Amplio, con el objetivo de avanzar hacia un sistema nacional integral de cuidado, que se aprobó por ley en 2012. El argumento central tenía que ver con la existencia de desigualdades e injusticias de género, con que la crisis del cuidado aumenta las necesidades de las personas dependientes, con otras prioridades de las mujeres y con entender que el cuidado es una relación social. Los principios rectores de la ley son: universalidad, enfoque de género y de derechos, corresponsabilidad familiar, anclaje territorial, participación ciudadana en el sistema, interinstitucionalidad, articulación entre el Estado, la sociedad y la familia y profesionalización. Mencionó que se trata de una nueva profesión que es urgente categorizar.

Luego del panel, se llevó a cabo un cierre musical de la mano de Silvia Fernández y María Eugenia Rossi del Ciclo de Feminidades Violetas Charangueras y se realizó un pañuelazo para reclamar por la Ley de Interrupción Voluntaria del Embarazo y sus consecuentes educación sexual para decidir, anticonceptivos para no abortar, aborto legal, seguro y gratuito para no morir.

Para finalizar, San Juan y Lucero leyeron un comunicado de la Comisión de Hábitat y Géneros que daba cuenta de su compromiso de acercar una agenda con propuestas de políticas públicas sobre esta temática en base al Consenso Nacional para un Hábitat Digno de HABITAR Argentina y, en particular, sobre cuidados  para el debate de candidatxs. Asimismo, indicaba que “es de suma importancia seguir poniendo en debate en la agenda pública, legislativa y gubernamental la problemática del hábitat en clave feminista y desde una perspectiva que nos permita trabajar por el derecho al cuidado para todas, todes y todos”. Luego añadía que su propuesta política se vinculaba al reconocimiento y redistribución equitativa de los tiempos de cuidados y a la construcción de espacios donde las mujeres y disidencias podamos habitar libremente. Como cierre, señalaba: “Las ciudades y comunidades futuras deben ser sentidas y pensadas como una construcción social y política y para esto necesitamos un Estado que sea garante, actor e interlocutor de políticas públicas participativas, inclusivas y sensibles a las necesidades de las personas”.

Por último, compartimos el trabajo de la ilustradora feminista Ro Ferrer, quien colaboró con la Comisión a través de sus creaciones.

  

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